MUJERES SABIAS

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MUJERES SABIAS
Louise Hay

Afirmo mi poder femenino. Si en estos
Momentos no tengo en mi vida a mi
Hombre ideal, yo puedo ser mi mujer
Ideal

(Este capítulo está dirigido principalmente a las mujeres. Pero los hombres, por favor, recordad que cuanto más se
responsabilicen de si mismas las mujeres, mejor será la vida para vosotros. Las ideas que funcionan para las
mujeres también valen para los hombres. Simplemente substituid los pronombres, como lo hacemos las mujeres
desde hace tantos años.)

Tenemos mucho que hacer y mucho que aprender
La vida viene en oleadas, con experiencias de aprendizaje y periodos de evolución. Durante muchísimo tiempo las
mujeres hemos estado absolutamente sometidas a los caprichos y sistemas de creencias de los hombres. Se nos
decía qué podíamos hacer, cuándo y cómo hacerlo. Cuando era niña recuerdo que me enseñaron a caminar dos
pasos por detrás de un hombre, a mirarlo como si fuera un ser superior y preguntarle: ¿Qué debo pensar y qué
debo hacer? No me lo dijeron con esas palabras, pero yo observaba a mi madre y eso era lo que ella hacía, de
modo que eso fue lo que aprendí. Sus experiencias le enseñaron a obedecer por completo a los hombres; por ello
aceptó los malos tratos como algo normal, y lo mismo hice yo. Este es un ejemplo perfecto de «cómo aprendemos
nuestras pautas de comportamiento».
Me llevó mucho tiempo darme cuenta de que ese comportamiento no era normal ni lo que yo, como mujer,
merecía. A medida que fui cambiando lentamente mi sistema de creencias, mi conciencia, comencé a desarrollar
mi autoestima y un sentido de valía personal. Al mismo tiempo, cambió mi mundo, y ya no seguí atrayendo a
hombres dominantes y violentos. La autoestima y el sentido de valía personal interiores son las cosas más
importantes que pueden poseer las mujeres. Y si no tenemos esas cualidades, entonces necesitamos desarrollarlas.
Cuando el sentido de valía personal es fuerte, no aceptamos una posición de inferioridad ni malos tratos. Sólo
aceptamos eso porque cree-mos que «no servimos para nada» o que no valemos lo suficiente.
Sea cual sea nuestro pasado, por mucho que nos hayan maltratado o que hayan abusado de nosotras cuando
eramos niñas, podemos aprender a amarnos y cuidarnos. Como mujeres y madres, podemos enseñamos a nosotras
mismas a desarrollar este sentido de valía personal, y entonces automáticamente la transmitiremos a nuestros hijos.
Nuestras hijas no se dejarán maltratar y nuestros hijos respetarán a todo el mundo, incluyendo a todas las mujeres
que formen parte de su vida. Ningún niño nace siendo un agresor, y ninguna niña nace siendo una víctima ni
careciendo de autoestima. Abusar de los demás y carecer de autoestima son comportamientos «aprendidos». A los
niños se les enseña la violencia y a las niñas a aceptar el papel de víctimas. Si queremos que los adultos de nuestra
sociedad se traten mutuamente con respeto, entonces hemos de educar a los niños de nuestra sociedad para que
sean amables y se respeten a sí mismos. Sólo de esta manera habrá un mutuo respeto entre ambos sexos.

POR ALEJANDRINA ACOSTA JASPE

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