Ejercicio de venganza y perdón

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EJERCICIO: VENGANZA Y PERDÓN
Louise Hay

Aquellos en el camino espiritual conocen la importancia del perdón . Para algunos de nosotros, hay un paso que es necesario antes de que podamos perdonar por completo. A veces, el niño pequeño en nosotros necesita vengarse antes de que sea libre de perdonar. Para eso, este ejercicio es muy útil.

Cierra los ojos, siéntate en silencio y en paz. Piensa en las personas que son más difíciles de perdonar. ¿Qué le gustaría hacerles realmente? ¿Qué necesitan hacer para obtener su perdón? Imagina que eso sucede ahora. Entrar en los detalles. ¿Cuánto tiempo quieres que ellos sufran o hagan penitencia?

Cuando te sientas completo, condensa el tiempo y deja que se acabe para siempre. Usualmente en este punto te sientes más ligero, y es más fácil pensar en el perdón. Para disfrutar de esto todos los días no sería bueno para usted. Hacerlo una vez como ejercicio de cierre puede ser liberador.

Ejercicio: Perdón
Ahora estamos listos para perdonar Haga este ejercicio con un compañero si puede, o hágalo en voz alta si está solo.

De nuevo, siéntese en silencio con los ojos cerrados y diga: “La persona a la que necesito perdonar es ___________ y ​​te perdono por ___________”.

Haz esto una y otra vez. Tendrás muchas cosas para perdonar a alguien y solo una o dos para perdonar a otros. Si tienes pareja, que te diga: “Gracias, te liberé ahora”. Si no lo haces, imagina a la persona a la que perdonas diciéndoselo. Haga esto durante al menos cinco o diez minutos. Busca en tu corazón las injusticias que todavía llevas. Entonces déjalos ir.

Cuando haya despejado todo lo que pueda por el momento, dirija su atención hacia usted mismo. Diga en voz alta a usted mismo: “Me perdono a mí mismo por ___________.” Haga esto por otros cinco minutos más o menos. Estos son ejercicios potentes y buen ejercicio al menos una vez a la semana para eliminar cualquier resto de basura. Algunas experiencias son fáciles de dejar y otras tenemos que eliminarlas, hasta que de repente un día se sueltan y se disuelven.

Por Alejandrina Acosta Jaspe

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