7 PASOS PARA UNA ALIMENTACIÓN CONSCIENTE

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7 PASOS PARA UNA ALIMENTACIÓN CONSCIENTE

 

Tiene su origen en el mindfulness -conciencia plena- del Dr. Jon Kabat-Zinn  de UMASS, de Masachusetts, en el programa de control de estrés, así como en la  Inteligencia Emocional, nos enseña a relacionarnos con la comida, cómo y para que comemos.

Sin hacer específicamente una dieta, consiste en hacernos conscientes de nuestras emociones y sensaciones físicas hambre-saciedad. Las dietas facilitan la perdida de peso pero por cortos períodos de tiempo.

Al estar consciente de lo que ingerimos y cuando debemos parares porque hemos educado nuestras emociones y de lo que se trata es de mantenerlo en el tiempo.

La herramienta principal para ayudar a las personas a ser conscientes de lo que comen, es la meditación, con esta técnica abarcamos el 90% del trabajo.  Cuando estamos llenos de consciencia y presencia entonces sí nos llenamos y podemos sentir satisfacción. Tenemos al menos 5 oportunidades diariamente para despertar el potencial sobre nuestra vida.

7 PASOS PARA ALCANZAR UNA ALIMENTACIÓN CONSCIENTE

1 COME SÓLO CUANDO TENGAS HAMBRE. Cada vez que vayas a comer, pregúntate para qué. ¿Que parte de ti tiene hambre?

Si abres la nevera y te quedas mirando para ver que te apetece comer es que no tienes hambre, vas allí porque estás aburrido. Si estás en el trabajo y vas a picotear no es que tengas hambre, es porque quieres descansar. Si tomas un helado porque estás enfadado no tienes hambre, probablemente tienes ansiedad.

¿Quién es el que está hambriento? ¿Que parte de mí son las que tienen hambre?

2 COMER MÁS DESPACIO, LLEVA LA ATENCIÓN AL MASTICAR. Haste consciente de que nuestra satisfacción al comer procede de masticar. Razón por la cual nos gusta los alimentos crujientes. Si estamos hablando, leyendo o  en internet mientras comemos no estamos siendo consciente de lo que estamos comiendo. Sólo al estar conscientes de lo que comemos nos saciaremos.

Masticar despacio es igual a mayor satisfacción. Las señales de saciedad y satisfacción se activan a los 20 minutos de comer, por lo tanto si comemos rápido hemos suministrado mucha comida a nuestro estómago, pero las señales de saciedad no se han disparado, por lo que vuelves a tener hambre más temprano otra vez.

3 COME COMO SI FUERAS UN CATADOR DE VINO, OLIENDO Y SABOREANDO CADA BOCADO. Huele, disfruta de los aromas, toma un bocado y dale vueltas en la boca. Detecta los ingredientes y especias. Mastica lentamente hasta tragar, observa cuanto dura el sabor en tu boca. Toma agua para limpiar el paladar antes de dar el siguiente bocado.

Observa cómo sabe el primer trozo, pero puedes lograr que cada bocado sea igual que el primero si estás atento.

Fíjate cuando dejas de notar los sabores: es momento de conectar nuevamente tu mente con tu boca, estás comenzando a ser un catador de comida.

4 COME SIN DISTRACCIONES. Si te conectas con la televisión, al ordenador o al celular te desconectas de ti. Tu mente no está en la boca, y así no hay satisfacción ni saciedad.

5 NO TE PROHÍBAS NINGÚN ALIMENTO. Atrévete a comer de todo, el problema no es lo que comes sino la cantidad que comes o desde donde lo comes. Si te prohíbes alimentos aumenta la tentación de ingerirlos, tenemos entonces hambre mental. Si no los hay no hay nada que transgredir.

6 COME LA CANTIDAD ADECUADA O SUFICIENTE. Cuando nos sintamos llenos en un 80%, es el momento de beber agua, tomar dos bocados más y dejar de comer.

Pregúntate tres veces mientras comes ¿Tengo más hambre?, Nos han enseñado a comer todo, sin dejar nada en el plato.

7 EXPERIMENTA LA MIRADA BLANDA Y LA GRATITUD MIENTRAS COMES.

MIRADA BLANDA: Observa lo que te pasa, los mensajes de tu mente, las veces que comes distraído e inconsciente hacia ti mismo. El juicio, el perfeccionismo y la crítica interior ayuda a que abandones tu enfoque.

La gratitud nos llena el corazón, que suele ser quién más nos pide comer.

La gratitud se experimenta al ser consciente de todos los seres que han hecho posible que esos alimentos estén allí presentes: plantas, animales y personas.

La comida de nuestro plato es producto del sol, la tierra, la lluvia, los insectos que polinizaron las plantas, y de muchas personas como los labradores, transportistas, tenderos. Esa energía de los alimentos producto de tanto seres, recorre nuestro cuerpo, llega a todas y cada una de nuestras células. Y  ese milagro ocurre todos y cada uno de los días de nuestra vida.

 

Alejandrina Acosta Jaspe.

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