LA ENVIDIA

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LA ENVIDIA

 

Yo te envidio, pero es una envidia sana”.

¿Cuantas veces hemos oído semejante afirmación?

No existe envidia sana, porque por definición la envidia es: un sentimiento de enojo que experimenta una persona que no tiene o desea tener para sí lo que otra persona tiene o es.

La frase más ilustrativa la oí de mi hijo Daniel, cuando un día me comentó: “Las personas son capaces de envidiarnos hasta nuestros problemas”.

¿Porque ocurre?

Las personas envidiosas sienten en SECRETO, un rencor contra las personas las personas que son o tienen lo que ellas en el fondo quisieran tener. Odian terriblemente y se complacen en destruir (casi  siempre sin ningún exito) a todas las personas que le recuerdan su infortunio. La envidia se asocia a personas con un perfil infantil, neurótico o insatisfecho, toda vez que no quieren o no pueden desarrollar su potencial de vida. Este sentimiento destructivo lo podemos observar de una forma más cercana en nuestros grupos familiares, amigos, miembros de grupos como iglesias, deportivos, etc, en compañeros de trabajo y en política.

La universalidad de la envidia, según muchos autores, indica que este terrible sentimiento es un ECO de inferioridad y rivalidad sufrido por el niño durante su desarrollo psicológico, con padres y hermanos. De tal manera que es por la cercanía y cuando el niño observa y comprende la superioridad.

El Schadenfrende

Es un concepto universal derivado del alemán. Significa el placer depravado y secreto que muchos sienten frente a los infortunios de otros. En el odio puede haber un componente muy importante de placer, sobre todo si se perpetra una venganza que creemos que reparará alguna situación de indignidad. La envidia, sin embargo, como se ha visto, no constituye una experiencia placentera. Pone a las personas en contacto con sus sensaciones de inferioridad de forma clara y directa.

EFECTOS DE LA ENVIDIA EN EL CUERPO

Según el Dr. Luis Chouzza, ante la frustración de ver en otro materializado nuestros deseos podemos llegar a sufrir de ictericia (verdes o amarillos de envidia) y también es posible experimentar trastornos hepáticos, que por sus conflictos subyacentes no pueden extraer y elaborar los alimentos que necesita para materializar sus sueños, siente que habita en su psiquismo un mounstruo siniestro y repugnante que lo absorbe y lo digiere todo.

PARA SUPERAR LA ENVIDIA

Lo más importante es reconocer que la envidia está arruinando su existencia ya que deja un sentimiento más: la tristeza.

Reconocer que se está solo, porque la envidia nos aisla de las personas cercanas.

Reflexionar sinceramente y hacer un esfuerzo por alcanzar en algún grado y poco a poco a la persona que despierta su envidia, comenzará a sentirse mejor porque se dará cuenta de que será altamente capaz de lograr lo que anhela.

Es importante centrar nuestra atención en las capacidades y fijar recursos para implementar y consegiur su propio valor personal.

 

Alejandrina Acosta Jaspe.

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